Uruguay, 45 años del golpe de Estado

Pasados los primeros veinticinco minutos del 27 de junio de 1973, terminó lo que sería la última sesión del senado de la República Oriental del Uruguay. El ambiente era tenso, lleno de rumores que habían iniciado desde el día anterior. Se sabía lo que, indefectiblemente, iba a suceder. Una sesión rápida, terminó apenas una hora después de haber iniciado, no había mucho que discutir; los discursos pronunciados sonaban a últimos estertores de una institucionalidad política raída, fracturada, pero que se negaba a aceptar el trágico presente en el que se hallaba. El grito de Casandra había sido ignorado, tantas veces se anunció la tragedia…, en esa noche sólo la fe quedaba.Ya por la mañana de ese 27 de junio, el presidente Juan María Bordaberry decretó disuelto el Parlamento, acto último del drama que se venía desarrollando, clausurando así la institucionalidad política que le había sido característica al Uruguay desde principios del siglo XX. Pero no fue el último actor en pronunciar sus líneas en este acto, la Convención Nacional de Trabajadores (CNT) hizo sonar su grito de guerra antes de bajar de escena. Reunido el Secretariado Ejecutivo de la CNT en el Sindicato del Vidrio, en la misma mañana del 27 de junio, lanzó un manifiesto frente a la acción presidencial:ocupación de fábricas, estado de alerta y asamblea, plena actividad y normal funcionamiento de los locales sindicales.

“Temblando, con el frontal partido con el marrón, por el marronero, cae sobre sus costillas, pesada como un mundo, la res…Ahora, la suerte ya está echada.”

Con el golpe de Estado, comenzó un largo peregrinaje para miles de uruguayos que salieron al exilio. Muchos llegaron a México, la DFS vigiló y dio cuenta de la llegada de este nuevo exilio.

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