¿A dónde van lxs desaparecidxs?

El ejercicio de la violencia de Estado ha ido acompañado de su propia negación, nunca se dice ella misma, nunca aparece como tal. Nuestra historia reciente pone en evidencia, como un mecanismo, el discurso brumoso en el que la violencia del Estado se envuelve, salpicado de eufemismos y metáforas que funcionan como ventanas del terror. Durante los gobiernos de Luis Echeverría y José López Portillo (y los que siguieron), sistemáticamente se negó que hubiera una estrategia para eliminar a un sector de la disidencia política, principalmente a las guerrillas. No sólo se ocultó que las dependencias encargadas de la seguridad nacional llevaban a cabo operaciones y detenciones ilegales, y posteriores desapariciones, además se insistió en que las propias víctimas de tales abusos eran los responsables de su suerte.

El 3 de julio de 1979, don Manuel Talamás Camandari, entonces Obispo de la diócesis de Ciudad Juárez, envió una carta al procurador general de la República, Óscar Flores, solicitándole información sobre varios casos de personas detenidas-desaparecidas por motivos políticos. El procurador le respondió el 6 de julio en cuatro breves páginas. En ellas sintetizó la versión oficial sobre los desaparecidos.

En su carta, el procurador Óscar Flores le señaló al Obispo que la Procuraduría, por instrucciones del presidente de la República, llevó a cabo una investigación de 314 personas denunciadas como desaparecidas y generó un informe de 160 páginas, con información sobre la suerte de los detenidos-desaparecidos. En realidad, esa investigación y sus resultados que el procurador comentó al Obispo fue sólo una compilación de “informes” que la propia DFS generó cuando detuvo-desapareció a personas, militantes o no. Son hojas que contienen una narración ficticia y elaborada por la estructura clandestina de la contrainsurgencia, en las que se cuenta de la supuesta suerte que corrieron las personas denunciadas como detenidas-desaparecidas. Evidentemente esta narración eximía al Estado mexicano de cualquier responsabilidad. Estos informes se encuentran anexados a los expedientes de militantes que, efectivamente, fueron detenidos-desaparecidos.

A continuación se muestra la carta del procurador y el documento conteniendo la versión oficial sobre poco más de 300 detenidos-desaparecidos, este documento probablemente fue elaborado poco antes de la carta de procurador.

Aquí los archivos para descargar —>

Dónde están A

Dónde están B

Respuesta de Óscar Flores

 

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *